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¿Cuál Es La Diferencia Entre Representación, Poder y Mandato?

En el derecho encontramos diversas instituciones que tienden a ser confundidas, como lo son las figuras jurídicas de representación, poder y mandato. Por eso, hoy les presentamos algunos lineamientos generales para poder distinguirlas.

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MARZO, 2017

Representación
Poder
Mandato

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En el derecho encontramos diversas instituciones que tienden a ser confundidas y utilizadas como sinónimos cuando en realidad no lo son. Un claro ejemplo se encuentra en figuras como la representación, el poder y el mandato.

La representación, poder y mandato son conceptos utilizados indistintamente por quienes desconocen de la materia jurídica. No obstante, también suele ser un motivo de confusión entre estudiantes de derecho e, incluso, abogados y servidores públicos de diversas dependencias. ¿Cuántas veces no hemos visto acuerdos con el uso incorrecto de estos términos?

Ante esto, será de gran utilidad contar con una definición puntual y concreta de cada una de estas instituciones, para poder entender tanto su contenido como alcance y distinguir las diversas situaciones o fenómenos jurídicos a los cuales se aplican.

REPRESENTACIÓN

En primer lugar, con representación generalmente aludimos a una situación en la cual una persona denominada representante actúa a nombre de otra denominada representado y, en donde los actos jurídicos que realiza la primera se imputan al representado, cómo si este los hubiese realizado personalmente.

Tomando en consideración la definición realizada por el reconocido jurista Eduardo J. Couture en su Vocabulario jurídico, podemos decir que la representación es  la relación jurídica, de origen legal, judicial o voluntaria, por virtud de la cual una persona, denominada representante, realiza actos a nombre de otra, llamada representado, haciendo recaer sobre ésta los efectos jurídicos emergentes de su gestión.

Por su parte, el jurista Bernardo Pérez Fernández del Castillo en su reconocida obra Representación, poder y mandato, determina que la representación “…es la facultad que tiene una persona de actuar, obligar y decidir en nombre y por cuenta de otra persona”.

En la doctrina generalmente se clasifica la representación en legítima o legal; orgánica, social o necesaria; y, voluntaria. La representación legítima o legal la impone la ley a ciertas personas (por ejemplo, las disposiciones legales establecen quienes representarán a un incapaz o un ausente); la representación orgánica, social o necesaria se realiza por los órganos sociales de administración de las personas morales; y, la voluntaria se presenta cuando una persona autoriza a otra para actuar en su nombre o representación.

Por otro lado, otra clasificación establece la representación directa y la representación indirecta. La primera se presenta cuando una persona actúa en nombre y por cuenta de otra, surgiendo una relación directa e inmediata entre representante y representado. Por su parte, la segunda se da cuando una persona actúa en nombre propio y por cuenta de otra, adquiriendo para sí derechos y obligaciones de su representado frente a un tercero, pero los efectos jurídicos repercutirán en último término en el patrimonio del representado.

MANDATO

Para aproximarnos a qué nos referimos por mandato, podemos tomar como punto de partida la determinación que se realiza en el artículo 2564 del Código Civil para el Distrito Federal:

Artículo 2564. El mandato es un contrato por el que el mandatario se obliga a ejecutar por cuenta del mandante los actos jurídicos que éste el encarga.”

Del artículo señalada se desprende que el mandato es un contrato, esto es, un acuerdo de voluntades para crear o transferir derechos y obligaciones relacionados con la ejecución de actos jurídicos, los cuales se obliga a ejecutar el mandatario por cuenta de su mandante. Además, Pérez Fernández del Castillo puntualiza que este contrato tiene por objeto obligaciones de hacer, consistentes en la realización de actos jurídicos.

Por otra parte, el autor de Representación, poder y mandato señala que la regla general en el mandato es que se faculta al mandatario para actuar en representación del mandante, no obstante, es posible que el mandato se dé sin representación (es  el caso cuando se autoriza al mandatario a actuar en su propio nombre o por su propio derecho). Es por esto que establece que la característica de este contrato es que los actos que realice el mandatario se entenderán realizados por cuenta del mandante, pero esos actos pueden realizarse a nombre del mandante o a nombre del mismo mandatario.

Otra relevante consideración técnico-jurídica es que cuando en un contrato de mandato se establece la representación, se encuentra implícito el otorgamiento de un poder, toda vez que este es el medio o instrumento para conferir la representación. Por lo tanto, si se celebre un contrato de mandato sin representación, entonces no existe el otorgamiento de un poder.

PODER

Como se ha dicho, el poder es un medio o un instrumento para conferir la representación. Pero es necesario aclarar más detenidamente a que nos referimos con poder.

Existen diversas concepciones sobre el poder. Algunas posturas doctrinales señalan que es el documento por el cual se acredita la representación con la cual se ostenta una persona en relación con otra. Este punto de vista refiere un punto de vista formal, esto es, la carta poder o el poder notarial no el contenido.

Otras posturas señalan que poder es acto por cual la una persona queda facultada por otra para actuar en su nombre y representación, esto es, refiere el acontecimiento del facultamiento. Y por otro lado existen posturas doctrinales que señalan que refiere la institución por medio de la cual una persona puede representar a la otra en virtud de una declaración unilateral de la voluntad.

De acuerdo con Pérez Fernández del Castillo el poder …es el otorgamiento de facultades que da una persona llamada poderdante a otra denominada apoderada para que actúe en su nombre, es decir, en su representación.” El medio a través del cual se otorgan las facultades es una declaración unilateral de la voluntad.

Como puede notarse, el poder es una declaración unilateral de la voluntad, mientras que el mandato es un contrato. Además, el poder siempre es representativo, esto es, se actúa en nombre y por cuenta de otra persona, mientras que el mandato puede o no ser representativo.

En cuanto a la diferenciación entre representación y poder, el jurista Ignacio Galindo Garfias en su artículo Representación, mandato y poder refiere que con la representación nos referimos al vínculo jurídico entre representante y representado; en tanto que el ejercicio del poder, que constituye el contenido de la representación, produce efectos jurídicos respecto de terceros con quienes el apoderado contrata.

Además, otra forma de diferenciar la representación del poder es notar que este es el medio o instrumento para conferir aquella. Siempre que exista un poder se supone la existencia de una representación (voluntaria), y la única forma de conferir esta representación (voluntaria) es mediante el poder.

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