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La Primera Abogada Europea. ¿Sabes Quién Fue?

Sarmiza Bilcescu, es reconocida principalmente por dos grandes méritos: ser la primera mujer en obtener el grado de abogada y el de doctora en Derecho. Sin embargo, el camino para lograr en su tiempo fue bastante dífícil.

08

MARZO, 2017

Literatura jurídica
Historia de la abogacía
Día de la mujer

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Cada 8 de marzo se conmemora el día internacional de la mujer. Una forma de contribuir en las reflexiones que debe traer este día es recordando y difundiendo los esfuerzos de muchas de ellas en su liberación.

SARMIZA BILCESCU

En el ámbito legal podemos recordar el esfuerzo de Sarmiza Bilcescu, quién principalmente es reconocida por dos grandes méritos: ser la primera mujer en obtener el grado de abogada en el continente europeo, ante las grandes dificultades de lo que implicaba eso en su época y, además, ser la primera mujer a nivel mundial en conseguir el título de doctora en nuestra disciplina.

Bilcescu nació en Bucarest, Rumania el día 27 de abril de 1867. Acompañada de su madre, también una convencida feminista, Bilcescu llegó en 1884 a Francia en donde conseguiría una plaza de estudiante de derecho en la Universidad de París. Iniciados los cursos, al presentarse ante los responsables universitarios tuvo dificultades, en ocasiones no solamente para acceder a las aulas, sino a las instalaciones de la universidad misma.

No obstante, su determinación y perseverancia le permitieron continuar ante la constante hostilidad de profesores y compañeros de aula, hasta lograr el reconocimiento y respeto de muchos de ellos.

En 1887, Bilcescu concluyó la licenciatura en derecho y se convirtió en la primera mujer en conseguir el título de abogada. Sin embargo, su lucha no se detuvo ahí, por lo que decidió ingresar al doctorado, título que obtuvo en 1890 con una tesis novedosa pero a la vez incómoda para los profesores de su tiempo Sobre la condición jurídica de la madre.

Al graduarse como licenciada recibió una oferta de trabajo en el Colegio de Abogados Ilfov, pero el amor a su patria hizo que regresara a su país para luchar ante las desigualdades. Louis Frank la admitió en la barra de la Asociación Rumana y describió su decisión como la más innovadora. Su mérito y lucha no sólo se reduce a la obtención de un título universitario de una carrera, que en su tiempo era exclusiva del género masculino, lo más importante fue la conciencia sobre las dificultades y la condición de las mujeres de su tiempo. Bilcescu marcó nuevos caminos para la emancipación de la mujer, en su cargo como diplomática transmitió una imagen positiva de Rumania en el extranjero.

En su dedicación a la causa feminista, junto con otras mujeres, fundó la Sociedad Rumana de Señoritas, desde la que buscó crear conciencia social sobre la importancia de otorgar las mismas oportunidades a niños y niñas. Bilcescu falleció el 26 de agosto de 1935.

 

 

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