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Actualmente es común observar el símbolo de la Dama de la Justicia como una representación simbólica de la justicia. El uso de imágenes, figuras o estatuas es utilizada por abogados, jueces y, en muchos casos, organismos de administración de justicia. Por esa razón, será interesante para todo estudioso del Derecho conocer cómo se fue desarrollando el símbolo que hoy representa a la justicia y que en gran medida es la personificación alegórica de la fuerza moral que rige los sistemas judiciales.

La simbolización de la justicia equilibrando una balanza tiene sus orígenes en la diosa egipcia Maat –diosa de la justicia, la verdad y el orden, tanto en el plano cósmico, político y social-. La relación de ésta diosa con la balanza surge de la aparición de la pluma de avestruz (símbolo que la representa) en la representación del Juicio de Osiris, en donde en la balanza de dos platos se ve un Ib –corazón- depositando en uno de ellos y el jeroglífico de Maat en el otro.

El Ib, representado por el corazón de un difunto, significaba los sentimientos, el pensamiento, la memoria, la inteligencia, la conciencia, la imaginación, el valor, el deseo, entre otras cosas, y si ese pesaba igual al símbolo de Maat (representando la armonía y justicia universal), el difundo merecía la estancia eterna en el más allá, de lo contrario era devorado por Ammyt –devora corazones-.

Incluso, la misma balanza de la justicia tiene su origen egipcio. Sus primeras representaciones aparecen en Egipto, en la mencionada representación del Juicio de Osiris, en donde la balanza era el instrumento con el que Anubis –dios de la muerte-, pesaba los corazones de los difuntos para determinar si sus almas merecían ir al más allá o, por el contrario, ser devoradas por Ammyt.

Posteriormente la balanza egipcia fue adoptada por los griegos. Dentro de la representación teológica de los griegos, la diosa Themis era la encarnación del orden divino, el Derecho y las buenas costumbres, personificando la justicia divina de la ley. No obstante, una representación más directa a nuestra concepción actual era la hija de Themis, la diosa Diké –personificación de la justicia en el mundo de los humanos-, retratada constantemente llevando balanzas.

Los romanos retomaron en su mitología la figura de Diké, proporcionándole el nombre inicial de “Fas”, aquello que es lícito y justo, pero más tarde le darán el nombre de Iustitia, proveniente del latín Ius –lugar donde se lleva a cabo el proceso; lugar o acto de administrar justicia: el pronunciamiento del derecho; y, por extensión aparece como la expresión de la decisión de un juez-, la cual era una diosa que aplicaba la ley y sancionaba el incumplimiento de las leyes romanas.

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Con el tiempo la representación de la diosa de la justicia tuvo diversos cambios. Dentro de los más importantes encontramos del que fue objeto en 452 d.C. cuando el Papa León El Grande modificó diversas características de la diosa, la cual fue armada con una espada, para significar su autoridad. En la otra mano en ocasiones se representaba con una balanza o en ocasiones con un libro, que significaba la ley escrita.

Fue hasta el siglo XV cuando comenzaron a surgir diversas representaciones artísticas en donde se colocó una venda alrededor de los ojos de la diosa, para representar la imparcialidad de su administración de la justicia. Así, la diosa vería hechos, la controversia, no las personas. Dentro de las primeras representaciones de la justicia ciega se encuentra la estatua de Hans Giengen de 1543 en la Fuente de la Justicia en Berna.

Así el significado de los elementos principales de la Dama de la Justicia es el siguiente:

  • Balanza: Representa la consideración objetiva de los argumentos de las partes en controversia.
  • Venda en los ojos: Representa la imparcialidad para resolver el caso, ver los hechos o controversia, no las personas.
  • Espada: Representa la autoridad y la capacidad de coerción para imponer las decisiones tomadas.

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