Seleccionar página

Generalmente se puede imaginar al abogado o abogada atendiendo personas en su oficina; redactando escritos tranquilamente en la comodidad de su escritorio o desarrollando argumentos hábilmente para la defensa de su representado. Pareciera que su actividad es fácil, cómoda y no le lleva mucho tiempo. Sin embargo, las cosas no son lo que parecen porque, además del tiempo y esfuerzo que le llevó estudiar (y le lleva aún), tiene que enfrentar diariamente situaciones odiadas y que le hacen desgastar mucho tiempo al asistir a juzgados.

A continuación presentamos algunas de las cosas más odiadas por los abogados al asistir a juzgados.

1. Las filas.

Si por alguna razón no puedes asistir a juzgados antes de las 10:30 de la mañana, generalmente encontrarás filas muy largas para entrar a los edificios o a los elevadores. Si tienes mucha prisa solamente tendrás dos opciones: 1. Esperar con paciencia franciscana tu turno para ingresar al elevador o; 2. Subir por las escaleras los 10 pisos. 10 pisos descontando los entrepisos, oficinas, guardería o estacionamientos, lo que sumarían un total de 15 pisos.

El problema no es ociosidad de subirlos, sino que con saco o tacones y bolsa será incómodo y llegarás sudando, lo que te hará pasar un rato muy desagradable.

2. El dueño de la lista de acuerdos.

Llega a suceder que, cuando más prisa llevas, al querer revisar la lista de acuerdos encontrarás a alguna persona haciendo uso de ella. Aquella persona estará buscando sus acuerdos desde inicios de año cuando estamos en septiembre. Será peor si la persona parece no saber qué está buscando. En algunos casos la persona te permitirá realizar tu búsqueda rápidamente para después continuar con su problema, pero en otros, hay personas que parecerá que se dan cuenta que estás esperando ¡¡¡y se tardan más o intenta repetir su búsqueda!!!.

Te podrían interesar: 5 tipos de abogados/abogadas que los clientes no pueden soportar.

3. Darse varias “vueltas” por oficios.

No son pocas las veces en que debes regresar más de dos veces al juzgado porque no te tienen listo un trámite. La situación más común se presenta cuando turnas un expediente para la realización de un oficio o exhorto. Normalmente escucharás, con algunas variantes, la misma justificación: “Uuuuy lic., ¿qué cree? Aún no tengo su oficio, tengo mucho trabajo, vea todos los expedientes que tengo, dese una vuelta mañana”.

Pero lo peor no será regresar dos veces al juzgado sino el tiempo que pierdes. El cual se extiende cuando, una vez que recibes el oficio, ¡¡¡notas que tiene un error!!!, por lo que hay que dejarlo nuevamente para las correcciones.

4. Ahorita no joven, todavía no me acabo mi guajolota y mi atolito.

Otra situación odiada por los abogados es la espera para un trámite inmediato. El personal del juzgado pide esperar en lo que termina algún pendiente, el cual realiza en lo que toma su desayuno o, en algunos casos, debes esperar porque la persona a la que esperas no se encuentra en el juzgado, espera que se extiende incluso más de media hora y, cuando llega, va acompañado de su desayuno. Dependiendo de la persona, atenderá antes de comer su desayuno, en lo que lo come o tienes que esperar hasta que termine. Total, perdiste casi una hora y lo peor, ¡¡¡ni siquiera te invito una mordidita de su torta de tamal!!!

5. Audiencias en verano.

Podría ser la circunstancia más odiada. Asistir a juzgados en época de calor es la experiencia más cercana al infierno que se puede conocer en este mundo. Desde los elevadores se encuentra un clima húmedo con un aroma no muy bueno. Es preferible no saludar de mano, a menos que tengas tolerancia a sentir la mano húmeda de otra persona.

Las audiencias celebras entre las 11 y las 14 horas son las más desagradables. La cantidad de personas, ambiente húmedo, el sol pegando directamente en los ventanales y la posible extensión de la audiencia más de una hora, impiden disimular la incomodidad de permanecer con la corbata y el saco puestos. Siempre habrá, generalmente del personal del juzgado, quien se quite el saco y afloje su corbata, lo que en algunos casos será un todo un espectáculo por la muestra de humedad del sudor en la zona de las axilas, el pecho y la espalda ¡¡¡pero no se puso desodorante!!!

6. Servidores públicos poco amables.

Otra situación odiada por los abogados en los juzgados son los servidores públicos que no tienen cortesía. Si bien hay mucho personal atento, también están quienes no tienen tacto en el trato con las personas y, más aun, quienes definitivamente son descorteses con toda la intención. Ya sea que se les solicite alguna cuestión relacionada con sus funciones o se les pida ayuda con alguna información o indicación, la respuesta se da de forma descortés o los gestos y el tono de su respuesta son desagradabledes ¡¡¡si no les gusta su trabajo por qué siguen ahí!!!

7. “Titulitis” de servidores públicos.

Pareciera que algunos servidores públicos lo único de lo que pueden presumir y que los hace sentir alguien es un título profesional, sin darse cuenta que lo que importa no es el título sino sus conocimientos para desarrollar mejor sus actividades al servicio de la justicia y ser reconocidos por ello. Muchas veces aquellos servidores no necesariamente son los puestos más altos sino los más bajos.

Para los abogados es una circunstancia odiosa el intentar llegar con una actitud más amigable y quitar un momento los títulos en el trato cotidiano, preguntando “Usted es fulanito” y encontrar la respuesta “LICENCIADO fulanito, abogado”, “llámeme LICENCIADO” o “por favor, soy licenciado”.

¿Qué otra cosa odias de los juzgados? Te invitamos a comentarnos.

Publicaciones relacionadas

¡Te invitamos a comentar!