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10 Tips Para Perfeccionar El Estilo En La Redacción De Escritos Jurídicos

“La cuestión del estilo en la redacción de escritos jurídicos no se reduce a la elegancia en la escritura y la buena presentación. Contribuye a transmitir con claridad y precisión el mensaje.”

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DICIEMBRE, 2016

Documentos legales
Estilo jurídico
Práctica del derecho

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Al redactar escritos jurídicos, en muchas ocasiones solemos enfocarnos completamente en el aspecto formal. Olvidando otros aspectos que no parecen importantes.

Consideramos importante enunciar todos los artículos y la jurisprudencia aplicable al caso para justificar por qué tenemos razón. Y es innegable lo esencial de este punto, sin embargo, existen otros aspectos que requieren de nuestra atención debido a su relevancia en el fortalecimiento del aspecto propiamente jurídico.

Estos elementos de necesaria consideración están relacionados con una habilidad esencial del abogado: la comunicación, traducida como la habilidad de transmitir adecuadamente sus ideas. Es aquí donde se nota la importancia del estilo en la redacción del abogado. Cuando se busca comunicar algo importa tanto el mensaje como la forma como se transmite (qué se dice y cómo se dice).

Entonces, la cuestión del estilo en la redacción de escritos jurídicos no se reduce a la elegancia en la escritura y la buena presentación. Contribuye a transmitir con claridad y precisión el mensaje. Un abogado puede contar con un amplio conocimiento legal y tener la razón en el caso concreto, pero si existen deficiencias al momento de transmitir sus argumentos, estos no llegarán con fuerza y consistencia.

Por esta razón te proporcionamos algunos consejos para perfeccionar tu estilo en la redacción de escritos jurídicos y transmitir con más efectividad tus argumentos.

Tener claridad

El derecho es interpretación, por ello debemos asegurarnos de expresar nuestras ideas utilizando un lenguaje preciso, evitando palabas o expresiones ambiguas, esto es, debemos redactar nuestras pretensiones de forma sencilla y específica, pero sin perder el estilo jurídico (vocabulario) que se espera de un abogado. A su vez, debemos evitar caer en el uso excesivo de tecnicismos para evitar caer en el riesgo de confundir al juzgador, pues si bien el juez conoce el lenguaje jurídico, el abuso de tecnicismos puede ocasionar una interpretación equivocada de nuestras ideas.

Ser concreto

Nada mejor que realizar un escrito de demanda con la extensión necesaria para exponer nuestros argumentos, esto es, evitar incluir información innecesaria para hacer más voluminoso el escrito, así como el parafraseo insistente. Estas prácticas en los escritos legales (especialmente en demandas) son comunes al intentar “impresionar” al tribunal o  los clientes (cuando no se realiza por aumentar los honorarios).

Sin embargo, es una práctica inconveniente por sus resultados. En primer lugar, puede provocar el aburrimiento de quién lo lee e incluso molestia (considerando la gran cantidad de trabajo que tienen los tribunales). En segundo lugar, y como consecuencia del punto anterior, la amplitud excesiva en el desarrollo de nuestra exposición hace perder fuerza a los argumentos y aumenta la probabilidad de cometer errores.

Una práctica común consiste en proporcionar un abstract o memorándum a los secretarios con un resumen de los puntos más importantes y de las pretensiones, con el ánimo de “ayudar o guiar” al secretario en el asunto. Sin embargo, esa situación es bastante informal, sería mejor realizar un escrito breve y preciso, e incluso, establecer un capítulo de antecedentes.

Consultar los fundamentos legales

Vivimos en un momento en donde la legislación cambia constantemente. No son pocas las ocasiones en las cuales revisamos la legislación para buscar aquellos artículos necesarios para nuestra labor y notamos cambios en la ley. Debido a ello, debemos evitar confiarnos en nuestro conocimiento de los fundamentos legales y, por seguridad, siempre revisarlos antes de mencionarlos en nuestros escritos.

En este caso, la cuestión no queda en un problema de estilo, al afectar completamente nuestra argumentación y arriesgar la defensa del caso.

Citar adecuadamente jurisprudencias y tesis aisladas

Regularmente encontraremos las citas de tesis y jurisprudencias en los escritos legales mediante el empleo del copy-paste, tal y como se obtienen de la página web del Semanario Judicial de la Federación. De esta forma, se citan los criterios sin redactar los datos de identificación de manera formal en el cuerpo del texto.

Citar las tesis y jurisprudencias simplemente mediante el copy-paste provoca perdida de elegancia al escrito y lo hace ver menos formal. Por ello, la forma de citar un criterio en el cuerpo del texto deberá contener los siguientes datos: Número de tesis, publicación (Semanario Judicial…), sección o complemento (Apéndice, Boletín…), época (con altas iniciales), tomo (bajas, abreviado), fecha, página (abreviado, con bajas).

Te podría interesar: ¿Cómo citar adecuadamente la jurisprudencia en un escrito legal?

Citas textuales

En ocasiones, dentro de los escritos jurídicos se llegan a realizar resúmenes del contenido de los actos de autoridad o de los artículos aplicables al caso. Pero no es recomendable realizar resúmenes a menos que ya se hubiera realizado la cita del acto o el fundamento legal.  La razón se debe a la probabilidad de interpretar el acto o el artículo en cierto sentido, más allá o de forma más limitada.

Utilizar un tipo de letra formal y un tamaño adecuado

Un aspecto importante para evitar el tedio del lector al momento de leer nuestro escrito legal es utilizar un tipo y un tamaño de letra que permitan evitar el cansancio el mayor tiempo posible. Cuántas veces hemos encontrado escritos con una letra tan pequeña que inhiben la intención, ya no de continuar la lectura, sino de siquiera empezar a leerlos. Su lectura es complicada por el esfuerzo visual, sumado a la estresante sensación de avanzar muy lentamente.

Por otro lado, existen tipos de letra cuyo efecto no necesariamente es la incomodidad de la lectura, pero si hacen lucir muy informal el escrito legal. Por proporcionar un ejemplo, podemos pensar en la letra comic sans, aceptable para escritos de secundaria pero informal para escritos jurídicos.

“La escritura es la pintura de la voz”

Voltaire

Párrafos e interlineado

En relación con el punto anterior, es importante redactar nuestros argumentos en párrafos con una extensión no mayor de 8 o 10 líneas, dependiendo del tipo y tamaño de letra, así como interlineado. La lectura de párrafos más extensos aumenta la posibilidad de perder el hilo conductor de las ideas expresadas, además de contribuir a hacer más cansada la lectura.

Sin embargo, también es necesario evitar redactar nuestros escritos con muchos párrafos cortos, esto es, 3 o 4 líneas. Los efectos negativos en este caso consisten en mostrar mutiladas las ideas, hacen perder con mayor facilidad la ilación los argumentos o mostrarlos muy laxos y dispersos.

Otro aspecto importante es el interlineado, el cual debe separar las líneas lo necesario para evitar ocasionar fatiga visual. Generalmente es utilizado el interlineado sencillo, pero de acuerdo al tipo de letra utilizado es cuando cobra importancia establecer posiblemente el 1.5.

Utiliza sinónimos

Usualmente al desarrollar la exposición de nuestros argumentos, utilizamos en varias ocasiones las mismas palabras. El problema surge cuando el uso de las mismas expresiones se realiza en un solo párrafo o, aún peor, a lo largo de todo el escrito. El resultado será un texto monótono que ocasionará el desinterés de quien aborda la lectura.

Además, el efecto del uso constante de los mismos términos no se restringe al aspecto del estilo, también limita nuestros argumentos y la fuerza que queremos proporcionarles. De ahí la recomendación de hacer uso de diccionarios de sinónimos para variar las expresiones utilizadas en nuestros escritos jurídicos.

Evita inicar los párrafos con la misma letra o palabra

Un aspecto relacionado al anterior, pero destacable por ser muy común, es el uso de la misma palabra al inicio de cada párrafo. No son pocos los escritos jurídicos en donde encontramos en cada inicio de párrafo el mismo término o expresión, ya sea que todos inicien con el, la, este, por otro lado, por lo tanto, en este sentido, cabe mencionar, entre otros.

Lo ideal será variar e intercalar las palabras y expresiones utilizadas al inicio de cada párrafo. Proporcionará originalidad al escrito y muestra de un vocabulario más amplio.

Limita el uso del término “que”

Un consejo final es reducir el uso de la palabra “que”. Utilizarlo demasiado le resta calidad al estilo de nuestra redacción. La recomendación es buscar formas de expresión alternas para sustituir algunas de aquellas en las cuales hagamos uso del término “que”. Sin duda, existirán ocasiones en las que el uso del término sea necesario.

Existen muchos otros aspectos que se pueden mejorar, ¿Podrías contribuir con otro más? Te invitamos a comentarnos.

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