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Es una expresión común entre estudiantes, e incluso entre abogados, aquella que determina: “todo lo que no está prohibido está permitido” –conocido como “principio de prohibición”-. Esto para referir que mientras el orden jurídico no prohíba una determinada conducta, ésta estará permitida.

La idea detrás de semejante afirmación consiste en considerar a todos los sistemas normativos como necesariamente cerrados, es decir, todo está regulado por el Derecho, desde las relaciones políticas, económicas y sociales más importantes hasta las situaciones más insignificantes o que realizamos de forma inconsciente, como rascarte un pie o peinarte.

Esta postura teórica podemos encontrarla en Hans Kelsen, quien sostuvo la tesis del Derecho como un sistema completo y consistente, esto es, que por razones lógicas no puede haber lagunas normativas -situaciones no reguladas por el Derecho-.

No obstante, existe también la postura que rechaza la idea de la completitud del sistema jurídico a partir de la crítica al “principio de prohibición”. La objeción a este principio es que resulta doblemente ambiguo por las siguientes razones:

  • Si consideramos que la expresión “todo lo que no está prohibido está permitido” es una norma, su existencia es contingente, es decir, puede o no existir en un orden jurídico. De esta forma no todos los sistemas jurídicos serán completos, sino solamente aquellos que incluyan de hecho esa expresión en una norma.
  • Puede considerarse que la expresión “todo lo que no está prohibido está permitido” es una proposición normativa –un enunciado que expresa que conforme a cierto orden jurídico deben producirse ciertas consecuencias bajo determinadas consecuencias que ese mismo orden establece (ejemplos de proposiciones normativas serían decirle a alguien que está prohibido matar porque hay una norma que así lo determina o leer en un libro de derecho los requisitos necesario para contraer matrimonio porque explica que así hay una norma que lo determina).

Ahora, si en la expresión mencionada con “permitido” queremos decir que existe una norma que permite la conducta en cuestión, el principio sería falso porque de la existencia de una norma prohibitiva no cabe interferir necesariamente la existencia de otra norma permisiva.

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Por otro lado, si con “permitido” simplemente se quiere decir “no prohibido” entonces estamos ante una mera tautología que no dice nada sobre los sistemas jurídicos y las conductas reguladas por ellos.

Dentro de los autores más sobresalientes en la crítica al “principio de prohibición” encontramos a Eugenio Bulygin, quien en diversas obras ha analizado por qué la expresión “todo lo que no está prohibido está permitido” es inconveniente para explicar alguna cuestión relativa al sistema jurídico.

Bulygin incluso señala que el término “no prohibido” no es una categoría o modalidad jurídica. Prohibido implica la existencia de una norma que prohíbe y “no prohibido” es simplemente ausencia de una norma que prohíbe, en tal caso es poco claro si estoy autorizado para realizar la conducta.

Tomando en consideración la postura que rechaza el “principio de prohibición”, podríamos decir que todo aquello que no está prohibido, permitido, obligado o facultado no está regulado por el Derecho.

¿Cuántas veces has escuchado este aforismo? Te invitamos a comentarnos.

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